Muchas cosas habían cambiado para ese entonces.
Las calles ya no tenían las mismas direcciones, la gente se perdía en su propio centro. Las luces parpadeaban distinto y los horarios de encendido nunca fueron los mismos.
Los perros ya no tenían las mismas voces al ladrar, los felinos ya no perseguían a aquellos roedores porque estos invertebrados habían desaparecido.
En el pueblo nadie nunca supo nada más de los artesanos ni de los empresarios. El sistema administrativo ya no administraba y a la hora del almuerzo los bancos ya no estaban atestados de personas haciendo la fila para poder girar o depositar sus cheques.
Ya no había nada, sin embargo, estabas tú.
Ese día, precisamente aquel día en el que me di cuenta de que todo había cambiado, ese día cuando me sentía absolutamente perdida, ese cuando ya no sabía que hacer, justo ahí apareciste tú como una lucesilla brillando sobre mí.
Quería hablarte, pero no sabía cómo empezar. Quería escucharte, mas sólo atinaba a mirarte, a verte más que ilusionada, sorprendida. ¿ Qué hacías ahí ?, ¿ Por qué te encontré ?, ¿ Quién eras ?. Sin saber nada de ésto, simplemente supe que eras tú.
Recuerdo todo, cada detalle, cada minuto, cada segundo. Puedo recordar tus parpadeos, pude sentir tus latidos, te escuché respirar algo agitado. Te vi inquieto, inseguro, sin embargo estaba segura que pensabas lo mismo que yo en ese instante. ¿ Cuál sería tan magnífica razón para encontrarnos en tiempos de desorientación y confusión ?. Hubo algo especial, lo sé. Lo sabes.
Tenías una mirada leíble, con sentimientos, llenos de sensibilidad y orgullo, en ese momento sentí que era yo la persona indicada para estar contigo, para hacerte feliz. Después de todo, sé que también me conociste y supiste- pero a la vez no -quien era yo y tan sólo por tus gestos, tu iconía, confirmé que todo era mutuo.
El único detalle es: no todo dura para siempre.
Es increíble lo que hace la mente humana. Crear espectros de cosas, tangibles y no tanto, de personas, de sentimientos, crear lo que uno quiere y tal como lo quiere. También me sorprende lo rápido que trabaja el cerebro. Tantas emociones, sensaciones que no quieres que termines nunca como son lo sueños. Puede que uno no recuerde cómo estos empiezan, pero la mayoría de las veces sabemos cómo terminan. Tal es el punto de satisfacción de algunos, que no queremos despertar.
Bueno, fue eso precisamente lo que no quería que ocurriera: despertar de mi sueño con los ojos abiertos.
Fue el minuto más hermoso de mi vida, el más intenso, donde me di cuenta de que si existe esa persona única, esa que sabemos que nos hará felices por siempre, pero esa que no podemos tener.
Me acuerdo que luego de esos segundos de intercambios de miradas, de palpitares veloces y de tiritones breves, seguimos nuestro camino, pues no había nada en ese momento que nos detuviera, aunque yo sí encontré una razón y me maldigo por no haberme dado cuenta en ese preciso instante.Sabía que si, caminando, miraba hacia atrás, cambiaría de opinión de inmediato. Pero esa parte de mi no me deja guiarme por mis propios impulsos.
Y es así como acaba mi historia, conociéndote.
0 chistes:
Publicar un comentario