miércoles, 19 de enero de 2011

Cuando yo te conocí.

Muchas cosas habían cambiado para ese entonces.

Las calles ya no tenían las mismas direcciones, la gente se perdía en su propio centro. Las luces parpadeaban distinto y los horarios de encendido nunca fueron los mismos.

Los perros ya no tenían las mismas voces al ladrar, los felinos ya no perseguían a aquellos roedores porque estos invertebrados habían desaparecido.

En el pueblo nadie nunca supo nada más de los artesanos ni de los empresarios. El sistema administrativo ya no administraba y a la hora del almuerzo los bancos ya no estaban atestados de personas haciendo la fila para poder girar o depositar sus cheques.

Ya no había nada, sin embargo, estabas tú.

Ese día, precisamente aquel día en el que me di cuenta de que todo había cambiado, ese día cuando me sentía absolutamente perdida, ese cuando ya no sabía que hacer, justo ahí apareciste tú como una lucesilla brillando sobre mí.

Quería hablarte, pero no sabía cómo empezar. Quería escucharte, mas sólo atinaba a mirarte, a verte más que ilusionada, sorprendida. ¿ Qué hacías ahí ?, ¿ Por qué te encontré ?, ¿ Quién eras ?. Sin saber nada de ésto, simplemente supe que eras tú.

Recuerdo todo, cada detalle, cada minuto, cada segundo. Puedo recordar tus parpadeos, pude sentir tus latidos, te escuché respirar algo agitado. Te vi inquieto, inseguro, sin embargo estaba segura que pensabas lo mismo que yo en ese instante. ¿ Cuál sería tan magnífica razón para encontrarnos en tiempos de desorientación y confusión ?. Hubo algo especial, lo sé. Lo sabes.

Tenías una mirada leíble, con sentimientos, llenos de sensibilidad y orgullo, en ese momento sentí que era yo la persona indicada para estar contigo, para hacerte feliz. Después de todo, sé que también me conociste y supiste- pero a la vez no -quien era yo y tan sólo por tus gestos, tu iconía, confirmé que todo era mutuo.

El único detalle es: no todo dura para siempre.


Es increíble lo que hace la mente humana. Crear espectros de cosas, tangibles y no tanto, de personas, de sentimientos, crear lo que uno quiere y tal como lo quiere. También me sorprende lo rápido que trabaja el cerebro. Tantas emociones, sensaciones que no quieres que termines nunca como son lo sueños. Puede que uno no recuerde cómo estos empiezan, pero la mayoría de las veces sabemos cómo terminan. Tal es el punto de satisfacción de algunos, que no queremos despertar.


Bueno, fue eso precisamente lo que no quería que ocurriera: despertar de mi sueño con los ojos abiertos.

Fue el minuto más hermoso de mi vida, el más intenso, donde me di cuenta de que si existe esa persona única, esa que sabemos que nos hará felices por siempre, pero esa que no podemos tener.

Me acuerdo que luego de esos segundos de intercambios de miradas, de palpitares veloces y de tiritones breves, seguimos nuestro camino, pues no había nada en ese momento que nos detuviera, aunque yo sí encontré una razón y me maldigo por no haberme dado cuenta en ese preciso instante.Sabía que si, caminando, miraba hacia atrás, cambiaría de opinión de inmediato. Pero esa parte de mi no me deja guiarme por mis propios impulsos.

Y es así como acaba mi historia, conociéndote.




lunes, 20 de diciembre de 2010

Era como entrar a un laberinto hecho de palabras, las cuales se intercambiaban letras entre ellas para destacar, para tratar de ser distintas. Pero ¿ qué era realmente lo distinto?, ¿ cuál se supone que era la perfecta combinación que te hiciera diferente y a la vez distinto?.


Suelo hacerme millones de preguntas al momento de escribir. Aún no encuentro a ese alguien, por mucho que algunos se molesten, que entienda realmente todo lo que me interroga, todo lo que cuestiono. No siento que haya nadie, aún, con la suficiente paciencia para ecuchar sobre mí las mil y un cosas que no puedo entender.
Nunca escribo para un alguien, tampoco lo hago para mí. Simplemente me nace. No tengo claro si alguna vez podría vivir de esto, si es que podría llenar tanto mis pulmones como mi estómago con este arte que me desata y a la vez me amarra a estar horas y horas pensando en si debiera arriesgarme o no.
Al final, las respuestas son muchas y siempre concluyo que la recompensa es lo que menos interesa. Hacer o no hacerlo, ir o no ir por un bien único y mío.
Mi propia industrialización me aterra, pero de todas formas me llama. Me impresiono cada día más de mí, lo que no significa que mi ego crezca con eso, sino que al contrario, es peor. Son demasiados los sueños que tengo. Algunos más pequeños que otros y todos por querer cumplirse. Hace un tiempo aprendí que el conectivo "demasiado" es en función del "pese a que" , por lo tanto, apela a lo que no es bueno, mas no siempre a lo malo. ¿Qué es lo genial de eso? . Que se que cada vez que me proponga algo, que tenga un sueño, por más vallas que existan, siempre puedo encontrar el camino para seguir.
Soy una persona de y con convicciones y me siento orgullosa de eso. Orgullo que he ido creando con el tiempo, orgullo que aprendí a cultivar, pero que sin embargo, viene de la mano al rencor a veces, aunque no quiera. Pero todo es controlable, por sobretodo, nada es imposible.
Si algo aprendí de esa mujer que duerme en la habitación de al lado y que me enseñó a ser, me enseñó a vivir y me sigue enseñando en la vida, es que las cosas pueden ser muy difíciles y se ven imposible, pero es una vista ciega. Uno ve sólo lo que quiere ver y se guía por sólo lo que le conviene,pero a veces las mejores decisiones no son las más acertadas.

sábado, 30 de octubre de 2010

Escribo porque mi camino ha sido marcado.
Escribo porque me gustan las frutillas y mi alma vuela como un fantasma en vela.
Escribo porque expresa y escribo porque llena. Escribo porque allá afuera hay colores y porque los veo. Escribo porque la vida es una y hay que escribirla. Escribo porque todo lo escribible debe ser escrito y nada debe quedar guardado. Escribo porque tengo un nombre y lo defiendo, porque nadie lee.
Escribo porque me gusta y porque hay una cordillera llena de significados y sentimientos.

Me reflejo en lo que ves y me miro en lo que sientes. Yo he estado siempre ahí. Veo todo vintage.
¿Actuemos?... está bien. A la cuenta de tres... TRES!
Camina, corre , grita, no... calla! huye, ESCONDETE! . No te veo, ¿ dónde estás?. Te llamo. Dos veces. Me preocupo, ¿ dónde estás? . Sal de ahí ovejita, sal de ahí. No! no salgas, el mundo es malo. El pastor es malo. Pero yo, ¿yo?, yo soy bueno. Confía. ¿Tienes miedo?. Tienes derecho, pero no haré nada malo. Aún así, mantente callada. Escucho algo... ¿ son tus pensamientos?. Que no hablen, me disturban . Lo siento, es el pastor. ¿Me entiendes ahora?. No , claro que no.

Pensé siempre que era mucho más vulnerable. No sé si eso es bueno o malo. De todas formas, existe un deseo, un anhelo... no tengo por qué dar explicaciones. Pero sí, deseo volar. Pronto estaré de cumpleaños... cumpliré una eternidad. Ayúdame! . Estoy solo. Mentira. Estoy acompañado, sin embargo... acompáñame. Regálame alas, necesito volar. ¿Un paracaídas?, claro, es parecido. Quiero ser como Ícaro, quiero ser como el ave que emprende viaje sin pensarlo demasiado, eso es... no quiero pensar. No quiero decisiones ni opciones, quiero que sólo ocurra.¿Me ayudarías?

Nada parecía importar mucho en ese último tiempo, cuando los vientos de septiembre azotaban puertas y ventanas con más fuerza que nunca.

La vida se definía como la más simple y pura monotonía.
Rutina tras rutina, y rostros empapados en sentimientos de abrumo y culpa. El color gris se hacía siempre presente, todo se asemejaba a las películas mudas de las cuales nuestros abuelos siempre nos hablaban.
¿ Para qué vivir si vamos a morir? , ¿ para qué hablar si luego hay que callar de todas formas? .
Hartos de vivir dentro de una burbuja de humo con nuestra propia familia, mi hermano y yo hicimos nuestras valijas y nos marchamos lejos, tan lejos que jamás volvieron a saber de nosotros.
- ¿Estamos haciendo lo correcto? .- me preguntó , mientras viajábamos por la carretera hacia ... ningún lado.
- No .- atiné a responder aún tiritando por lo que había pasado hace casi una hora .- pero no me importa.- Mi hermano posó su mano en mi hombro y haciendo un gesto cariñoso , trató de transmitirme ánimo. Sin embargo, para mí , ahora todo era insípido. De un segundo a otro las cosas cambiaron brutalmente y no estaba segura de si algo volvería a salir bien.

Mi hermano constituía todo en mi vida. Él fue quien me enseñó mis primeros pasos, quien me cambiaba pañales y quien me daba la comida. Era siete años mayor que yo, pero hasta el momento, lo mejor que me había pasado.
Fue él quien una vez me dijo : “ vivir es jugar , y tanto tú como yo , seguiremos jugando, sin importar que tan malas sean las reglas . Nunca te dejaré sola”, y así me lo ha demostrado año tras año.
Siempre ha estado a mi lado, ha sido mi caparazón y mi pilar, mi frazada cuando hace frío y mi sol cuando el día está nublado.
A veces pienso que él algún día se casará, se irá de mi lado, tendrá una familia y estoy tan consciente de aquello, que el sólo hecho de imaginarlo , hace que gotitas rueden por mis mejillas .
Pero en estos momentos , en estos precisos momentos , nada era más importante y urgente que escapar.

Otoño del 98’.

- ¿Estás emocionada, mi amor?. Hoy es tu primer día de escuela .- me decía mi madre con una sonrisa muy fingida y con su aspecto demacrado y moreteado.
Recuerdo que en ese momento entró mi padre a mi habitación, sólo en shorts y algo despeinado. Me dio un pequeño golpecito en la espalda y luego se fue.
De pequeña entendí que así él expresaba su “cariño” , aunque siempre supe que no me quería. Mi madre tampoco lo hacía.
El término “crianza” de mis papás significaba comprar algo de comida y ropa y que, para variar, mi hermano se encargara del resto.
Desde los cuatro años, mas o menos, comprendí que éramos una obligación para ellos, que aunque no nos gustara aceptarlo, nos odiaban, sin embargo, no lo demostraban tanto como ellos quisieran.
Fue así como año tras año una parte de mi corazón se fue oscureciendo. En la escuela yo veía a mis compañeros con sus familias, con sus padres compartiendo en las loterías. Nosotros nunca tuvimos nada de aquello.
Pero “lo que no te mata , te fortalece” escuché una vez por ahí y siempre traté de que mi vida, aunque no fuera de lo más normal en el ámbito del árbol genealógico, no se saliera de los márgenes sociales que , precisamente en la escuela, me establecían. En ese lugar todos te miran como un pequeño cachorro abandonado, sólo les das pena.
Traté siempre de mantener mi carácter alegre, esconder mis miedos, mis problemas y hacer como si nada pasara. Por supuesto, no todo resultaba como yo quería y además todo, absolutamente, tiene un límite, y hace una hora aproximadamente, la gota había rebalsado completamente el vaso de agua que llenaba mi alma.
Era viernes y había llegado recién de un día de escuela, normal, aunque con las mismas miradas de desesperanza sobre mí. En media hora más llegaba mi hermano de la universidad. Todos los viernes lo esperaba para cenar. Supongo que era mi día favorito, el día donde me sentía completamente a salvo.
Estábamos comiendo tranquilamente cuando de afuera escuchamos gritos y golpes de un hombre con una mujer. Nos miramos con caras de terror, suponiendo que ahora venía lo peor, hasta que se abre la puerta de golpe.

- ¡Qué hacen aquí mocosos! .- gritó papá con una botella de cerveza en la mano y con el rostro rojizo, estaba enfurecido y ebrio, por lo demás. Se tambaleaba de un lado a otro y se acercaba hacia mi lentamente. Un escalofrío recorrió toda mi espalda y comencé a tiritar.
Mi hermano se paró inmediatamente y se puso delante de mí, tiritaba igual que yo, sólo que trataba de aguantarlo.
- Hazte a un lado, ahora! .- gritó nuevamente , escupiendo con toda impetuosidad y cólera visible. Mi hermano no hablaba, no se movía, no creía lo que estaba pasando. De repente me gritó:
- Ve a buscar tus cosas , nos vamos de acá.- Vacilé durante un momento , sin entender mucho de lo que pasaba, pero luego desperté. Subí corriendo las escaleras y saqué mi mochila. Metí lo primero que encontré, algo de ropa, dinero, unos libros y bajé a la habitación de mi hermano a sacarle algo de ropa también, cuando de repente escucho que alguien cae al suelo. Mi corazón palpitaba a mil por hora y corrí al comedor. Estaba mi hermano tirado en el suelo con la nariz ensangrentada y con el ojo izquierdo completamente morado, se iba hinchando cada vez más.

Nuestro papá se encerró en el baño y comenzó a gritar cosas inentendibles , pero ya nada de eso importaba demasiado. Paré a mi hermano como pude y le puse un paño con agua fría en la cara. Él se repuso rápidamente, tomó las llaves de su auto y salimos de la casa.

Íbamos saliendo por el jardín cuando vimos un bulto tirado en la reja de afuera. Era mamá. Fue una imagen desastrosa por cierto.

- No vale la pena.- le dije llorando a mi hermano .- sólo vámonos de este lugar, por favor.

Subimos al auto, yo aún llevaba la mochila aferrada a mi hombro. Ese sería el único recuerdo que tendría. No volvería a esa casa, nunca más.
Ahora la vida se veía más complicada, mis días ya no tendrían el mismo sentido y supongo que para los conocidos, sería una pobrecita la cual sufría de “violencia intrafamiliar”. Sin embargo, me llegaba a dar risa pensarlo. De una extraña manera, sentí un peso menos encima de mi espalda. Ya no estaba aferrada ni atada a una cadena de miseria, podría ser libre. Tenía toda una vida por delante y estaba segura que no la iba a desaprovechar, además sabía que existía alguien en mi día a día que jamás me abandonaría.

Con el paso de los años fui cultivando un pensamiento que de alguna forma u otra sería la cura a todas mis heridas: Carpe diem.

martes, 20 de julio de 2010

Soy una obsesionada del pesimismo, una frecuente amante de lo incierto y lo desconocido.
Aprendí que el miedo nos hace quienes somos. El miedo a tener miedo nos mata, pero nos ayuda a conocer cada parte de lo que tememos saber. Cada hazaña es una etapa y cada etapa es un nuevo miedo.
El miedo a los muertos es más palpable que el miedo a nosotros mismos. El miedo a la verdad es solo una valla para el temor a la mentira. Creemos saberlo todo y mejor que los demás. Queremos saber cada cosa y en detalle antes y primero que todos. Aparentamos no tener miedo frente al enemigo ... y al amigo. Deseamos inspirar confianza, ser los mejores. Pero hay que saber una cosa. Nuestras piernas tiemblan al igual que nuestros pensamientos.
Somos seres flexibles , seres dominados y dominables, manipulados y también manipuladores.
Circulo vicioso tangible y despreciable.
So , life will tell us what to do .

sábado, 29 de mayo de 2010

is autumn

Ha pasado mucho tiempo y creo que nunca sentí esto antes.
Quiero evitarlo , pero es más fuerte que yo. Quiero decir que ya no más, que fue solo del momento, que no siento nada por ti, pero no me es posible.
Algo tienes que me inquieta , pero que al mismo tiempo me enfurece.
Eres ambiguo entodos los sentidos. Estás siempre ahí, pero al mismo tiempo, nunca estás.
Es un sentimiento que va más allá de lo que considero lindo y que a estas alturas solo se convierte en pena. ¿ Por qué ?, porque así eres tú, porque eres muchas cosas y a la vez, no eres nada.
Ya no tengo expectativas muchas, pero el mínimo movimiento y las ilusiones se encienden como fuego en leña. No es pasión, tampoco es atractivo, menos idea tengo de si es... ¿amor?. Admito que jamás me sentí asi antes, no es malo... tampoco es bueno. Hace un tiempo, fue odioso, tedioso, triste. Sabia que tenia que decirte, pero no me atrevia... ¿razones? .. habian muchas. Pero ahora es distinto y lo peor es que escondi de nuevo lo que realmente sentia. Que hago para sacarte de aquí? , nadie tiene la respuesta. Apareces y te vas, apareces de nuevo y te vuelves a ausentar. Son altibajos que vivo casi a diario y la verdad es que no se cómo evitarte.

jueves, 8 de abril de 2010

en mi pequeño y propio espacio literal, donde tengo mi propia democracia y solo yo elijo.
suena y resuena mi propio sonido y soy dueña de mi música. mis letras son solo mías y yo decido cuales van y cuales no. se lo que quiero decir , lo que puedo y lo que tengo para decirte. puedo manejar todo esto yo sola y hago que los colores formen un unico arco iris para mí.

es una lástima que no pueda decidir mi futuro... es una pena que no maneje tus sentimientos.